sábado, septiembre 19, 2009

Void.

Hoy me siento vacía.
No hay nada que me pueda llenar... Por mucho que lea, por mucho que vea, por mucho que me coma las uñas, que fume, que inhale y exhale, que beba, que coma o en su defecto deje de comer. Por mucho que piense en cosas hermosas.. No hay nada que me llene, no hay nada que me haga sentir ni por mucho que me haga daño a mi misma... Hoy me siento vacía. La música deja en mi interior un eco interminable que me hace querer escucharla bajito, o no escuchar nada; y si dejo entrar el silencio, dentro de mi la vaina se multiplica haciendo que todo se escuche mas negro .
Vacía, agotada, tumbada, insensible, fría: ven, tomame el pulso... ¿Estoy muerta?

Cómo me encantaría decirte que la solución está en que alguien me haga sentir plena, floreciente, luminosa. Me encantaría decirte que con un beso estaré bien, que con el roce de tus labios con los mios estarías acariciando mi alma.
Ya no hay nada ni nadie que me haga querer vivir. Lamentablemente soy tan cobarde que no puedo ponerle un fin al vacío.

viernes, septiembre 18, 2009

debo confesar que no mejoró, y si, esto va para tí: no mejoró en nada, solo tengo mi conciencia mas pura (gracias a manuel y a su psicoterapia de hoy), pero mis acciones no siguen mis pensamientos. Es como estar disociada por completo Es hacer una vaina y pensar otra completamente distinta. Eso sigue las leyes? (En fin... nunca las he seguido.).


Es esto hacer un avance??

Es esto traicionarme a mi misma??

Es esto recordar mi norte??

Lo unico que se es que esto.... Es hacer un esfuerzo en escribir, y con esto me bastará por la mañana.

miércoles, septiembre 16, 2009

Rehab

Destruyo todo lo que me queda, quiero empezar todo de nuevo, borrar los errores que cometí, borrarme la memoria y redescubrir el mundo.
Me encantaría encerrarme en una habitación sin nada mas que una cama una cobija y cuatro almohadas. Me encantaría quedarme ahí por tanto tanto tiempo que cuando salga, los de afuera ya no estén ahí, encontrar un mundo diferente, aire libre de pesadez listo para ser respirado sin problemas. Pero ese ya es otro tema.

Mi destrucción comenzó por alejarme de ella, quien me alienaba, quien me hacia estar siempre pendiente de saber si estaba feliz o no. Me encadenaba. No pude mas y me fuí. Que quedé como la hija de puta que partió un corazon... Si. Quedé asi. Pero realmente no me importa. No pienso en ese asunto del karma.
En el fondo fuí, soy y seré libre. Ya con mi familia tengo suficientes ataduras, así que basta.

Así que seguiré destruyendo todo, abandonando todo, dejando todo, cortando con todo.
Que si tengo miedo?
Sí.
Pero siempre he tenido miedo, y es el miedo a seguir creciendo por dentro. Y ya no quiero tener miedo: estoy harta de estar deprimida por todo, estoy harta de ser la víctima de la vida, estoy hasta la nariz de dejarme caer por cualquier coñazo que me traiga la corriente. Y tambien estoy harta de buscar un escape en mis adicciones. Si lo pienso bien, tener una adicción es tener una correa a cualquier sustancia que me haga olvidar.
La salida no es no pensar en los problemas, la salida es solucionarlos: y no pensar mas en ellos.

Y escribo para dejarme clara la idea de borrar de mi vida esas correas que me amarran quemando mi alma. Escribo para leerlo luego y recordar el porqué de mi destrucción. Porque sé que en el fondo olvidaré esto en algunos días [es la huella que dejan las sustancias] y pensaré en anestesiarme con cualquier cosa y dejarlo todo hasta ahí. No quiero olvidar mi norte. Y el norte queda hacia arriba, como bien lo dice mi tatuaje.

Hoy la destrucción tiene un significado tan diferente al negativo..

jueves, mayo 21, 2009

Estacionamiento

La nada circundante que me cubre, me molesta. Y más aún: el hecho de no hacer nada por la nada que me rodea... es insoportable. Todo se ha vuelto pesado, como el aire caliente que golpea el pecho cuando abres la puerta de un carro que estuvo mucho tiempo parado en el sol. Me ahogo, pero aún así subo al carro y cierro la puerta. Vidrios cerrados. Seguros abajo. Yo cada vez respiro menos. Sudo, observo mi rededor.
Y trato de tomar el volante y conducir lejos... Lejos... Y resulta que lastima mis manos, y me produce quemaduras de tercer o segundo grado, no lo sé. Yo cada vez respiro menos, no pienso, solo sé que me arden las manos. Los demás observan curiosos a través de las ventanillas, me tratan de ayudar, hacen señas para que suba el seguro de la puerta, para salvarme de la asfixia inminente... Pero yo no hago sino mirarlos, vacía, a los ojos, pensar en la nada que me ahoga como aire caliente, y molestarme conmigo misma por no subir el seguro de la puerta y respirar al fin.